No te perdono.
No te perdono
que dejaras huérfanos a nuestros hijos, ni cada una de sus lágrimas.
Tampoco te
perdono ninguna de las veces que me faltaste al respeto. Ni me perdono a mi
misma, porque no supe ver que eran las semillas de la violencia.
No te perdono
que compraras aquella navaja, ni que me abrieras la garganta.
No te perdono
que después cogieras la escopeta de tu padre y te volaras la cabeza.
Cobarde.
No te
perdono.
¡No te
perdono!
¡¡No, no te
perdono!!
En mi tumba, habrá
flores.
No hay comentarios:
Publicar un comentario